Pegar un fragmento de un contrato, una conversación con un cliente o una foto de un documento en un chatbot es tan fácil que rara vez nos detenemos a pensar qué ocurre con esa información después de enviarla. La respuesta depende del proveedor y de la configuración, pero hay principios generales que conviene conocer antes de compartir algo que no podrías deshacer.

Qué ocurre con lo que escribes, en términos generales

La mayoría de proveedores de IA conversacional pueden usar, por defecto, las conversaciones de los planes gratuitos y personales para mejorar sus modelos, salvo que el usuario desactive esa opción explícitamente en la configuración de privacidad. Los planes empresariales o de pago suelen excluir esto por defecto, pero "suelen" no es "siempre": conviene comprobarlo en la política de cada herramienta concreta, no asumirlo.

Datos que conviene evitar compartir, salvo necesidad clara

  • Números de identificación, tarjetas o cuentas bancarias completos. Ninguna tarea de redacción o análisis necesita el número completo; si hace falta un ejemplo, usa datos ficticios o enmascarados.
  • Información médica identificable de ti mismo o de terceros, salvo en herramientas específicamente diseñadas y certificadas para uso sanitario.
  • Contraseñas, claves de API o credenciales de acceso, incluso "solo para que me ayudes a depurar el código": bórralas o sustitúyelas por marcadores de posición antes de pegar el fragmento.
  • Datos de clientes o empleados de un negocio sin verificar antes la política de datos del proveedor y, si aplica, sin el consentimiento correspondiente según la normativa de protección de datos vigente.
  • Documentos legales sin publicar (contratos en negociación, información confidencial bajo acuerdo de confidencialidad).

Cómo comprobarlo en la herramienta que uses, en tres pasos

  1. Busca en la configuración de la cuenta una opción de privacidad o "uso de datos para entrenamiento" y revisa si está activada por defecto.
  2. Lee —al menos por encima— la sección de la política de privacidad específica sobre retención y entrenamiento, no solo el resumen de marketing.
  3. Si vas a usar la herramienta para un negocio, comprueba si existe un plan empresarial con condiciones de datos distintas al plan personal; a menudo la diferencia importante está justo ahí.

El caso especial de las imágenes y documentos adjuntos

Subir una foto o un PDF suele pasar más desapercibido que escribir texto directamente, pero implica compartir la misma cantidad de información —a veces más, si el documento tiene metadatos o páginas adicionales que no revisaste—. Antes de adjuntar un archivo, comprueba rápidamente qué contiene de principio a fin, no solo la parte que querías consultar.

Una regla práctica fácil de recordar

Si no compartirías esa misma información pegándola en un foro público con tu nombre visible, probablemente tampoco deberías pegarla sin verificar antes en un chatbot cuya política de datos no conoces. No es paranoia: es aplicar el mismo criterio de prudencia que ya usas, seguramente sin pensarlo, en otras herramientas online.