Un buen prompt no es magia: es una instrucción clara con contexto suficiente para que el modelo entienda qué necesitas y en qué formato. Aquí tienes diez plantillas que puedes adaptar directamente a tu trabajo.
1. Resumen ejecutivo
"Resume el siguiente texto en tres puntos clave dirigidos a un directivo sin tiempo para leer el documento completo. Evita tecnicismos. Texto: [pegar]"
2. Reescritura de tono
"Reescribe este mensaje para que suene más [formal/cercano/directo], manteniendo el mismo contenido: [pegar mensaje]"
3. Lista de riesgos
"Actúa como revisor crítico. Identifica los tres riesgos más importantes de este plan y explica por qué, en una frase cada uno: [pegar plan]"
4. Estructura de reunión
"Convierte estas notas sueltas de reunión en una agenda estructurada con responsables y plazos: [pegar notas]"
5. Comparativa rápida
"Compara estas dos opciones en una tabla con columnas de ventajas, desventajas y coste estimado: [opción A] vs [opción B]"
6. Simplificación técnica
"Explica este concepto técnico a alguien sin conocimientos previos, usando una analogía cotidiana: [concepto]"
7. Corrección de datos
"Revisa este texto y señala cualquier cifra, fecha o afirmación que debería verificarse antes de publicar: [pegar texto]"
8. Generación de preguntas
"Genera cinco preguntas que un cliente escéptico haría sobre esta propuesta, para que pueda prepararme las respuestas: [pegar propuesta]"
9. Plan de acción en pasos
"Convierte este objetivo en un plan de cinco pasos con un plazo estimado para cada uno: [objetivo]"
10. Autoevaluación de un texto propio
"Actúa como editor exigente. Señala las tres partes más débiles de este texto y sugiere cómo mejorarlas: [pegar texto propio]"
El principio detrás de todos estos prompts
Fíjate en que cada plantilla especifica: quién es el destinatario, qué formato de salida se espera y qué límite de extensión tiene. Esa combinación —audiencia, formato y límite— es lo que separa un prompt genérico de uno que ahorra tiempo de verdad.